En una coyuntura de crisis como la actual, ¿dónde hay que buscar el ‘negocio’?
Antonio Mangado: El negocio hay que buscarlo donde esté. Dicha esta obviedad, analicemos esta pregunta tan interesante como difícil.
Personalmente, defino negocio como sistema, método o forma de obtener dinero a cambio de ofrecer bienes o servicios a otras personas. Es decir, me centro en actividades de valor añadido, y no en actividades puramente especulativas.
La otra parte de la ecuación es el entorno de crisis. No voy a hablar del origen de la crisis, aunque sí viene a cuento definir cómo la entiendo. Así, el principal concepto a tener en cuenta para mí es el de mercados muy saturados que en momentos de bonanza aún tenían capacidad de sobresaturarse (una casa, dos casas, tres casas…., 15 camisas, 20 camisas, 30 camisas…). Ahora bien, en épocas de recesión y con las necesidades cubiertas para unos años, la demanda se retrae y entra en acción el tan temido círculo vicioso: menor consumo, menor producción, menor empleo, menor consumo…
Si admitimos lo anterior, ¿dónde hay negocio?... En los mercados no saturados, que parecen coincidir con lo que se llama Mercados Emergentes.
Evidentemente, en nuestros mercados todavía hay nichos no saturados, pero - dado lo genérico de la pregunta- he optado por un discurso menos concreto.
Como corolario, creo que tenemos que pensar en global a la hora de diseñar y buscar ‘negocio’.
La historia ha demostrado que las épocas de depresión económica son una oportunidad para quien sabe reinventarse y adaptarse a las nuevas circunstancias, ¿comparte usted esa máxima?
A.M.: La comparto, pero no estrictamente. En épocas de depresión económica hay oportunidades de reinventarse, pero se dan muchas más en tiempos de bonanza. La premisa enunciada suena a en parte a querer consolarse y animarse pensando que no todo está hundido. Que no lo está.
¿Quién imagina a una empresa cualquiera, - por ejemplo, ADR Formación- que en ciclos de crecimiento económico no hubiera estado constantemente reinventándose, apostando por la i+D+I y, en definitiva, buscando nuevas oportunidades?
Por ello, concluyo que sí. En crisis hay que seguir reinventándose y, si cabe, redoblando esfuerzos incluso. Además, claro que surgen nuevas oportunidades fruto de escenarios diferentes, pero muchas menos que en época de bonanza.
A su juicio, ¿cómo incide la formación en la competitividad de las empresas y de sus profesionales?
A.M.: En ambos casos la contestación es “muy positivamente”, sin tener que pensar nada. La pregunta resulta una obviedad por su carácter manido y su probada, a la vez que compartida respuesta: la formación mejora el rendimiento de las empresas y les otorga una ventaja competitiva en el mercado.
Con ánimo de intentar darle un enfoque distinto a la cuestión, diría que el momento de la verdad en los negocios en general es el momento de la compra o contratación. De este modo, si nos circunscribimos a empresas de servicios como las de nuestro sector, ese momento es el de la captación (y, por ende, contratación) del equipo humano. Y ese equipo humano debe ir mejorando continuamente. ¿Cómo? Qué mejor que hacerlo a través de procesos de formación continua.
¿Es el formato e-learning un modelo maduro? ¿Por dónde pasa su futuro?
A.M.: Provengo del sector tecnológico donde he desarrollado el grueso de mi carrera profesional, pero mi conocimiento del mercado del e-learning es algo exiguo todavía. No obstante, si por mercado maduro entendemos aquel en el que las ventas y los beneficios son estables, la madurez queda evidenciada.
En cualquier caso, creo (por estar tan influenciado este mercado a la tecnología), que el típico ciclo de Desarrollo-Introducción-Crecimiento-Madurez-Declinación, puede desde la madurez estar constantemente volviendo a tener que reinventarse y reiniciar ciclos desde la fase de desarrollo, alimentado a su vez por los avances tecnológicos que crean submercados dentro del mercado. Partiendo de lo anterior, vaticino que he llegado a un sector donde no falta dinamismo.
No olvidemos igualmente - desde la perspectiva geográfica- la cuestión de los Mercados Emergentes, cuya madurez por propia definición tiene otro ritmo.
¿Qué aporta su figura a la firma en la que se incorpora?
A.M.: Hace relativamente poco que he desembarcado en el sector, por lo que en el corto plazo mis acciones no tendrán que ver con la especificidad del mismo.
Me consuela recordar, salvando la distancia sideral, que cuando Lou Gerstner llegó a IBM en 1993 venía de Nabisco y American Express, alejadas al sector tecnológico, y no les fue nada mal. Y si no que le pregunten ahora todavía a IBM.
Mi posición es la de Director de Desarrollo de Negocio y el título de mi cargo no conduce a ningún equívoco. ADR Formación es una empresa consolidada y sólida que ha decidido iniciar un plan de expansión. En ese empeño, sus fundadores me han pedido que colabore con ellos en esta misión.
Así, mis funciones comprenderán desde diseñar nuevos o rediseñar anteriores modelos de negocio, hasta definir planes de negocio para los mismos y ejecutar y seguir los mismos.
Ya desde el plano personal, aportaré experiencia en desarrollo de negocio, conocimiento de mercados, experiencia de canal…
Como pilares básicos, a escala corporativa, influenciaré en todas las áreas de la empresa respecto a los siguientes principios: sentido común, simplicidad, diferenciación, confianza y emoción.
¿Cuál será su reto este próximo 2012? ¿Y en un horizonte más lejano?
A.M.: Que, en venideras entrevistas a comienzos de 2013 y en los siguientes años, siga entrevistando al Director de Desarrollo de Negocio de una de las empresas más exitosas del e-Learning de habla hispana, y quién sabe si también en otros idiomas. Como colofón, espero que me pregunten acerca del canal y la comunidad de ADR Formación, y cómo no sobre http://www.educaplay.com/