CARLOS GÓMEZ entrevistado en LA VANGUARDIA
En España se formaron en 2009 más de 4,5 millones de participantes en el
conjunto del sistema de
formación para el empleo. Cerca de
300.000 empresas realizaron procesos de aprendizaje para sus trabajadores,
viviéndose un incremento sustancial de formación en las pymes, que cada vez
entienden con mayor claridad que para situarse en la economía del conocimiento
es imprescindible cambiar nuestra mentalidad. Sin embargo tales cifras, siendo
sustanciales, no son suficientes. Competir en un entorno global implica apostar
por la innovación, por la productividad y por las competencias, algo que sólo
puede desarrollarse a partir de la formación. Y, en ese terreno, contamos con un
déficit sustancial respecto de los países competidores de nuestro entorno
europeo. Como asegura Carlos Gómez Plaza, director gerente de la Fundación
Tripartita, "mientras que España sólo tiene formándose a un 32% de la población
ocupada, Francia o Alemania llegan al 50% y los países nórdicos al 75%". Por lo
tanto,
partimos de un gran problema, el de volumen de
formación, que hemos de resolver necesariamente "si queremos ser de
verdad competitivos y productivos".
Formación útil
Sin embargo, que estemos obligados a dar
un gran salto cuantitativo, avisa Gómez Plaza, no debe hacernos perder de vista
el segundo objetivo, el cualitativo. Y sobre todo, tampoco debe despistarnos de
lo que debe ser la meta esencial, que toda esa formación resulte de verdad útil
en el puesto de trabajo, "bien porque consiga empleados más capaces y
productivos, bien porque dote a los desempleados de las competencias necesarias
para aprovechar los yacimientos de trabajo existentes". En este orden, asegura
Gómez Plaza, es indispensable reforzar los sistemas de generación de
conocimiento existentes en del mercado. "De los 629 subsectores en los que se
clasifican las actividades económicas en la afiliación a la Seguridad Social,
alrededor de 220 están creando empleo en el último año. En
otras palabras, un tercio del mercado productivo de este país está creando
empleo, lo que es muy positivo. Pero para potenciar esos sectores y aprovechar
al máximo sus oportunidades necesitamos más gente en formación". Y eso no
implica que vayamos a dejar de lado a los casi 400 sectores restantes. Como
aclara Gómez Plaza, "que haya descendido el número de gente empleada en la
construcción no implica que podamos olvidarnos de la formación en ese sector.
Hablamos de un sector de actividad económica en el que trabaja un 9% de la
población activa española, y esas personas necesitan seguir avanzando en sus
competencias para hacer bien su trabajo".
Avances cualitativos
2009
ha sido un año con buenas noticias en este sentido. De una parte, porque se ha
ampliado el consenso entre los integrantes del sector, desde actores sociales a
organizaciones empresariales pasando por grupos de expertos y por los mismos
partidos políticos, respecto de la enorme importancia de introducir cambios
notables en los procesos formativos. Según Gómez Plaza,
el año pasado
vivimos avances cualitativos notables especialmente en formación a
demanda, aquella que imparten las empresas a sus trabajadores. Entre
las experiencias más interesantes figura la de "la Caixa", que ha utilizando un
método novedoso en el que se mezclan el empleo de las redes sociales para
identificar necesidades y para involucrar a los participantes, la formación
presencial para determinado tipo de instrumentación, el aprendizaje en el puesto
de trabajo para asentar los conocimientos y el seguimiento con tutorías
personalizadas y a distancia. "Los resultados han sido magníficos", asegura
Gómez Plaza, "y han demostrado que este tipo de procesos son profundamente
rentables".
En cuanto a la formación de oferta para trabajadores,
aquella que planifican y desarrollan las organizaciones empresariales y
sindicales para trabajadores en los distintos sectores de actividad y en el
ámbito intersectorial y, en los distintos ámbitos territoriales las Comunidades
Autónomas, también hay sectores en los que se han dado importantes pasos
adelante. Algunas entidades paritarias, como la Fundación Laboral de la
Construcción o la Fundación del Metal, han mostrado una preocupación por
validar el impacto de la formación, un parámetro esencial para
certificar que los esfuerzos están alcanzando sus metas. El objetivo, señala
Gómez Plaza, "no es sólo que quien se forma adquiera unas habilidades, sino que
éstas repercutan en el puesto de trabajo".
Voluntad de aprender
Este
nuevo enfoque de la formación, además de otros instrumentos de medición,
requiere de la invención de nuevas metodologías, de formas de aprendizaje
alejadas del modelo presencial estándar. Entre otras razones, porque el proceso
se inicia mucho antes del momento de transmisión de contenidos. Como asegura
Gómez Plaza, "suele olvidarse que sólo se adquieren los conocimientos cuando hay
voluntad de aprender. Nadie aprende nada si se le obliga a ello. Por lo tanto,
la metodología debe empezar a funcionar también para que los trabajadores,
desempleados o no, entiendan que
tienen un motivo para
formarse". Eso implica dar intervención a los propios trabajadores
desde el primer momento en que se realiza el análisis de necesidades. Esa tarea,
que aparentemente es compleja, queda simplificada por la tecnología. Sin
embargo, señala Gómez Plaza, que internet se desarrolle no elimina el problema
de fondo, como es que "determinados estratos de la población aún no está
familiarizados con la formación a través de red. Y si queremos implicarles,
tendremos que ofrecerles una
formación personalizada que les
motive".
Formación a medida
Ese planteamiento obligará a modificar
los procesos, ya que deberemos abrir un campo enorme que permita ese aprendizaje
personalizado. Para el director gerente de la Fundación Tripartita, "las nuevas
mecánicas formativas no conducirán a la desaparición de lo presencial, pero sí
a la suma de diversas experiencias y tecnologías". Nuestro futuro, si queremos
ser capaces de competir con los países de nuestro entorno, pasará por asumir
estas transformaciones, siendo conscientes de que, asegura Gómez Plaza, "son
circuitos perfectamente viables, mucho más baratos en cuanto a coste, y muy
asumibles por los presupuestos de los que disponemos.
Tenemos que ver con
claridad que
lo importante no es tener las aulas llenas
sino el
ser capaces de organizarnos para que muchos miles de personas aprendan de forma
personalizada, cada uno a su ritmo y a su velocidad, en procesos cuyo objetivo
es mejorar el trabajo y sus resultados
Fuente: http://www.lavanguardia.es/economia/noticias/20101110/54067860628/aprender-de-forma-personalizada.html