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Pablo Maella
“La eficacia individual es la base de la productividad de la empresa”
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Fuente: TopTen Business Experts
 
“La eficacia individual es la base de la productividad de la empresa”
 
¿Por qué ha centrado su investigación en el tema de la eficacia individual de las personas?
He podido observar que en las empresas se habla mucho de productividad, de la necesidad de incrementar la eficacia de las personas para que los resultados mejoren, y sin embargo, y a pesar de los esfuerzos que muchas organizaciones realizan, no se consiguen avances significativos. Es como quien dedica muchos esfuerzos a preparar una carrera, pero no lo hace adecuadamente. Los resultados no serán buenos a pesar de los sacrificios realizados por el atleta.
 
¿Las organizaciones no están gestionando adecuadamente la eficacia de sus personas?
Las iniciativas que suelen promover las empresas para incrementar la eficacia de las personas, paradójicamente, no acostumbran a tener en cuenta a las propias personas. Por ejemplo, para mejorar el rendimiento de los colaboradores se tiende a incidir en el liderazgo, sin embargo este aspecto, aún siendo importante, no tiene ningún impacto si las personas mismas no hacen nada para ganar en eficacia.

Estas iniciativas, como el liderazgo, que van de la dirección hacia las personas, aún implantadas con la mejor de las intenciones, no acostumbran a ser útiles porque olvidan lo fundamental: la propia persona. Ponen el foco en “qué es lo que la empresa puede hacer para que la gente sea más eficaz”, descuidando el aspecto más importante de todo esto, a saber: “qué es lo que la propia persona puede hacer ella misma para ser más eficaz”. Es necesario dar un giro de 180º en la gestión de la eficacia individual, dando el protagonismo de la misma a los propios individuos, más que a los directivos.
 
¿Cuáles pueden ser los beneficios para las empresas de la gestión de la eficacia individual?
Mejorar sus beneficios, y tan importante como esto, también conseguir una cultura de empresa basada en la eficacia y aportación de la personas, lo que asegura la sostenibilidad de los resultados a largo plazo. Además también es beneficioso para las propias personas, que se constituyen en los protagonistas de su propia eficacia, y dejan de verse relegados a un papel de “actores secundarios”.
 
¿Y en qué consiste la eficacia individual? ¿De qué factores depende?
He identificado ochos factores básicos para la eficacia individual: Responsabilidad, Capacidad, Automotivación, Autogestión, Suerte y Simplificación.
Empezaremos por la Responsabilidad por ser el más decisivo. La gestión de la eficacia individual depende principalmente de la propia persona –en sus manos está el intentar ser más o menos eficaz-, y no tanto de los jefes o empresa. El profesional que no sea consciente de esta realidad, y que por tanto, no trate de gestionar su rendimiento, no podrá ser efectivo. Es por esta razón por la que la responsabilidad se constituye en la base de la eficacia personal: es el pedestal que la soporta y sustenta.
La eficacia requiere ser una persona responsable que usa su libertad para gestionarse adecuadamente. Si alguien no quiere asumir la iniciativa de su rendimiento, nadie lo va a poder hacer por él. La responsabilidad no es delegable. Nadie puede ser responsable por nosotros. Dicho de otro modo, el actor y autor último de la eficacia es uno mismo. Cada uno debe asumir que el motor de su rendimiento es él.
 
¿Nos podría introducir las otras variables de la eficacia, muy brevemente?

Capacidad es tener los conocimientos y habilidades adecuados para realizar el trabajo. Automotivación es poner los esfuerzos necesarios para lograr los resultados. Autogestión es disponer de los medios y autonomía para poder aplicar nuestra capacidad y automotivación.

La Suerte es la repercusión en los resultados que puedan tener aquellos hechos y situaciones que se dan en la realidad externa a la persona y sobre los que apenas tiene influencia. Finalmente, Simplificar es un elemento multiplicador del rendimiento. Lo simple es más eficaz porque al hacer las cosas sencillas empleamos menos recursos para lograr los objetivos.
Los profesionales que actúan de acuerdo con estas variables, alcanzarán la eficacia, y las empresas que fomenten la eficacia individual conseguirán incrementar su productividad.
Empezaremos por la Responsabilidad por ser el más decisivo. La gestión de la eficacia individual depende principalmente de la propia persona –en sus manos está el intentar ser más o menos eficaz-, y no tanto de los jefes o empresa. El profesional que no sea consciente de esta realidad, y que por tanto, no trate de gestionar su rendimiento, no podrá ser efectivo. Es por esta razón por la que la responsabilidad se constituye en la base de la eficacia personal: es el pedestal que la soporta y sustenta.
La eficacia requiere ser una persona responsable que usa su libertad para gestionarse adecuadamente. Si alguien no quiere asumir la iniciativa de su rendimiento, nadie lo va a poder hacer por él. La responsabilidad no es delegable. Nadie puede ser responsable por nosotros. Dicho de otro modo, el actor y autor último de la eficacia es uno mismo. Cada uno debe asumir que el motor de su rendimiento es él.
 
¿Nos podría introducir las otras variables de la eficacia, muy brevemente?

Capacidad es tener los conocimientos y habilidades adecuados para realizar el trabajo. Automotivación es poner los esfuerzos necesarios para lograr los resultados. Autogestión es disponer de los medios y autonomía para poder aplicar nuestra capacidad y automotivación.

La Suerte es la repercusión en los resultados que puedan tener aquellos hechos y situaciones que se dan en la realidad externa a la persona y sobre los que apenas tiene influencia. Finalmente, Simplificar es un elemento multiplicador del rendimiento. Lo simple es más eficaz porque al hacer las cosas sencillas empleamos menos recursos para lograr los objetivos.
Los profesionales que actúan de acuerdo con estas variables, alcanzarán la eficacia, y las empresas que fomenten la eficacia individual conseguirán incrementar su productividad.

 

Entrevista a Pablo Maella . Socio-director de Maella & Partners, consultoría centrada en la mejora de los resultados de la empresa, a través del incremento de la eficacia de las personas. También es Lecturer de IESE Business School, donde imparte el módulo de estrategia y políticas de RR.HH en programas de perfeccionamiento directivo.
Es Socio-director de Maella & Partener (Lecturer en IESE Business School, donde imparte el módulo de Estrategia y Políticas de RR.HH en programas dirigidos a directivos), consultoría centrada en el incremento de los resultados de la empresa a través de las personas. Profesor a tiempo parcial del Departamento de Dirección de Personas en las Organizaciones, en la Empresa de IESE Business School.

Es Licenciado en Filosofía y Letras por Universidad de Barcelona, y ha realizado estudios de postgrado en la Westfälische Wilhelms-Universität (Alemania). También es Master en Administración y Dirección de Empresas por el IESE Business School y Master en RR.HH por la London School of Economics (U.K).

Ha trabajado en el sector editorial y farmacéutico, y como consultor estratégico y de RR.HH en varias consultoras, donde ha asesorado a más de un centenar de empresas e impartido sesiones de formación a más de 1.000 directivos.

Paralelamente, ha dado conferencias en distintos foros, publicado numerosos artículos en medios académicos y de divulgación, y participado en programas de radio y TV.

Guillermo Gutiérrez
Socio Director de GPI Legal
Dr. Javier Fernández Aguado
Socio director de MindValue
Oscar Fuente
Director de Open IEBS
Blanca Fernández Barjau
Consejera Económica y Comercial - Oficina Económica y Comercial de España Bogotá
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Director de Open IEBS
Laura Rosillo
Consultora y formadora en Web 2.0 y Redes Sociales